LA AVENTURA DE SER DOCENTE
Durante la lectura “La aventura de ser maestro” fui recordando cuando inicie a trabajar como maestra de primaria y de cómo se fue conformando mi identidad profesional, conformada por conocimientos, estrategias de trabajo y actitudes.
De angustias y preocupaciones por saber lo que debía hacer y no saber cómo hacerlo. Recuerdo cuando tenía que inventarme cuentos para los niños de primer grado de primaria para que conocieran las letras por el método onomatopéyico (no se requería que los niños hubiesen cursado kínder) y me angustiaba porque nunca me había inventado un cuento, conocía otros cuentos clásicos que no tenían nada que ver con las onomatopeyas, así que después de un año me sentía más tranquila, ya había desarrollado la habilidad.
Algo que me llamo la atención de la lectura es que hace referencia a uno de los objetivos de la educación del “maestro de humanidad” que consiste en: “ayudar a los alumnos a que se comprendan así mismos y a entender el mundo que les rodea”.
Y considero que la mayoría de los profesores que damos clase hemos olvidado la primera parte “ayudar a los alumnos a que se comprendan” creo que solo nos dedicamos a dar clase y nos olvidamos de esa parte humana, pero considero que existe un motivo muy fuerte, en mi caso a pesar de haber cursado la asignatura de psicología no tengo los elementos para ayudarlo, sin embargo, cuando fui orientadora tome algunos cursos y me dieron las herramientas que me permitieron acercarme un poco más a los alumnos, considero que debo leer y prepararme más en este aspecto para apoyar a mis alumnos.
Respecto a que el alumno entienda el mundo que lo rodea es básico y mis cursos trato de abordarlos con estrategias practicas, por ejemplo, para comprender los números enteros utilizo el tengo (+) y debo (-) y cuando el alumno lo relaciona con su vida lo entiende perfectamente y deduce los argumentos para el uso de estos símbolos. Para las fracciones se realiza con rectángulos de 5 cm. x 10 cm, y el alumno tienen que realizar sus cortes, aquí el alumno es quien trabaja y el docente coordina el trabajo, sin embargo, existen temas que no se pueden abordar así.
Referente a que cuando nos iniciamos como docentes cortamos los canales de comunicación en lugar de tenderos es verdad, ahora soy de las profesoras que tiende canales de comunicación y en la escuela donde laboro somos 3 los docentes de matemáticas y siempre busco a una compañera (Mónica) para que me ayude a resolver algunas dudas o me apoye con estrategias para algún tema o también la busco para compartir lo que he aplicado y me ha funcionado. Esto hace que se tengan buenos resultados. Al otro compañero lo buscamos porque él es ingeniero en computación (es un buenazo) pero le dieron algebra y el pobre está sufriendo pero siempre lo buscamos para orientarlo hasta ahora siempre nos agradece lo que hemos compartido pero no nos busca. (Quizá algún día lo haga).
Es importante que siempre conozcamos el nivel de conocimiento que tienen nuestros estudiantes, no para criticar al nivel anterior, sino para nivelarlos y que nuestro curso tenga bases solidas, esta nivelación se puede realizar con actividades practicas por ejemplo si el alumno no sabe interpretar textos, podemos llevar un texto pequeño y leer por párrafos, señalar la idea importante e interpretarla.
Esas son las reflexiones que generaron la lectura y mi experiencia.
Saludos a todos.
domingo, 7 de junio de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Hola Reyna:
ResponderEliminarEgresar de una profesión educativa te da muchas herramientas para saber que se tiene que hacer pero cuando nos enfrentamos frente a grupo descubrimos que no sabemos cómo hacerlo, precisamente eso es algo que pienso que todos pasamos por ahí, y la práctica nos hace que vayamos mejorando nuestra dinámica de enseñanza, aunque como dices también el estar constantemente actualizados nos ayuda a sentirnos más seguros y mejor preparados para con nuestros alumnos.
Saludos, Aris.